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jueves, 7 de marzo de 2019

¿Qué son los trastornos del neurodesarrollo?

Hoy en día los trastornos del desarrollo son aquellos que tiene origen en la infancia, niñez o adolescencia, pero que pueden perdurar durante toda la vida. Este concepto surge a finales de los años sesenta formando un modelo educativo como alternativa al modelo médico tradicional.
Ante estos trastornos, podemos darle a las personas todas las habilidades, destrezas, actitudes o conocimientos que les ayuden a tener una vida lo más autónoma posible.

Los problemas que conllevan un trastorno del desarrollo son déficits (motor, sensorial...), dificultad para adquirir habilidades (lenguaje) y dificultades en el ámbito académico o alteraciones psicopatológicas (ansiedad, depresión, problemas de conducta..)


En el DSM-V (2013), estos trastornos aparecen en una nueva categoría denominada Trastornos del Neurodesarrollo y son los siguientes:

- Discapacidad intelectual: Su inicio aparece durante el periodo de desarrollo, en el que aparecen limitaciones en el funcionamiento intelectual y en el comportamiento adaptativo. Los problemas del funcionamiento intelectual están en el razonamiento, la resolución de problemas, la planificación, el pensamiento abstracto, el juicio, el aprendizaje académico y el aprendizaje a través de la experiencia. Todo esto queda reflejado de forma objetiva a través de una evaluación clínica y de los resultados en pruebas de inteligencia individual. Con respecto al comportamiento adaptativo, hay problemas en la autonomía personal y responsabilidad social.

- Retraso global del desarrollo: aparece antes de los 5 años. En estos casos, el nivel de gravedad no se puede valorar de forma fiable ya que son niños muy pequeños para administrarle pruebas estandarizadas. Por ello, se aconseja hacer valoraciones cuando haya pasado un período de tiempo.

- Discapacidad intelectual no especificada: es la que presentan los niños mayores de 5 años cuando la valoración de la discapacidad intelectual no se puede hacer a través de los procedimientos disponibles porque hay deterioros sensoriales o problemas físicos asociados. Por lo que es una categoría que sólo se utiliza en circunstancias excepcionales.

lunes, 4 de marzo de 2019

Tricotilomanía, obsesión por arrancarse el pelo

La tricotilomanía forma parte de un trastorno relacionado con problemas de control de impulsos. En este caso, las personas con este trastorno suelen arrancarse de forma impulsiva el pelo de la cabeza, las cejas, pestañas de forma más común, pero puede ser de cualquier parte del cuerpo.


El arrancamiento de pelo se puede realizar en episodios breves a lo largo del todo el día, o por el contrario durante un largo período de tiempo. Frecuentemente, estos actos suelen ir acompañado de rituales como jugar con el pelo, morderlo, meterlo en la boca...

Los pelos son arrancados uno a uno, y hay pacientes que lo hacen de forma rápida, y otros de forma más lenta ya que van evaluando el pelo de uno en uno en función de sus características. Una vez que el pelo es arrancado, en las personas aparece una gran satisfacción sobre todo si ha sido arrancado de raíz.

En función del grado de consciencia que tenga la persona cuando lleva a cabo el acto de arrancar el pelo, se diferencia entre los que lo hacen de forma consciente con un patrón compulsivo como una respuesta a una situación negativa, o por el contrario quienes lo realizan de forma automática sin ser conscientes de lo que hacen ni de sus consecuencias, estando este más relacionado con personas que realizan actividades sedentarias (ver la tele, estudiar...).

La prevalencia oscila entre el 0,6 y el 2,5% de la población general. En la infancia afecta por igual a niños que a niñas, pero en la edad adulta hay una mayor incidencia en mujeres.

Otras conductas que se relacionan con la tricotilomanía son morderse las uñas, rascarse, mordisquear o hacerse excoriaciones. Además aparece la tricofagia, que consiste en que una vez que la persona se arranca el pelo se lo come, por lo que esto ocasiona anemia, dolor abdominal, nauseas, vómitos, obstrucción abdominal o incluso perforaciones.

Para el tratamiento de este trastorno se pueden utilizar las siguientes técnicas:

- Entrenamiento en respiración y entrenamiento en relajación muscular para conseguir disminuir y tener control sobre la activación fisiológica.
- Reestructuración Cognitiva y detención del pensamiento con el objetivo de reducir la intensidad y la frecuencia de los pensamientos negativos.
- Autoinstrucciones y autorrefuerzo para modificar las distorsiones cognitivas.
- Exposición en imaginación o en vivo para aumentar la motivación de la persona y conseguir que no haya un abandono del tratamiento ya que la persona aprende cuando se produce la conducta de arrancarse el pelo y posee un mayor control.
- Entrenamiento en respuesta incompatible para disminuir la frecuencia de arrancarse el pelo.
- Utilizar el reforzamiento positivo, técnicas de resolución de problemas, y autorrefuezo.